Informe de batalla: Turno 3 “Por un puñado de cristales”

Informe de batalla: GTS Sur 03/03/2018

Tipo: 1v1

Escenario: 1 – “Defender el botín”

Jugadores: Alberto (Gremio de estercoleros), Alberto (Piñoz y piñaz, Orcos)

Victoria: Piñoz y Piñaz de Alberto (Orcos)

Crónica por: Alberto S.

Los orcos ya estaban nerviosos al ser cegados por el alba. La noche había sido una fiesta contínua tras encontrar un yacimiento de importantes cristales preciosos, en el mejor de los casos sería piedra bruja – la suficiente para llevarlos de vuelta al futuro, en el peor, algún cristal por el que cualquier humano estaría dispuesto a pagar los suficiente como para unas cuantas rebanadoras nuevas.

Zuzag había establecido que pasarían la noche allí y que al amanecer lo trasladarían todo a la casa de cambio mas pestilente y cercana que hubiese “una de ezaz a laz que naide ze atreve ni a robar, eza tendrá musho oro” decía.

Pero durante la noche nadie de la patrulla pegó ojo, no por una posible enboscada, sino por las largas manos de sus amigos y compañeros y lo poco propicios a la generosidad que solían ser.

Craso error porque poco después de que los primeros rayos de luz les taladrasen el poco cerebro que les quedaba, la feria de estercoleros asomaba tras las montañas y todos sabemos que esta gente hace mejores cuentas que los orcos, pues tenían que contar de cuántos brazos disponía cada caballero para comprarle un garrote adecuado…

Aún así la cosa no debería de pintar tan mal para los pieles verdes, disponían de algún que otro garrapato la mar de obediente últimamente y bastantes flechas para frenar a los mutantes y sus molestas moscas a distancia lo suficiente mientras se llenaban los bolsillos. Si tan solo se hubiesen levantado de un poco de mejor humor…

El grupo liderado por el señor del estiercol se divide en dos para evitar los disparos. Cada uno atacara por un lado del desfiladero. Preparándose para evitar una lluvia de flechas por parte de los goblins, se sorprenden al ver a un garrapato corriendo como loco hacia ellos, pero seguido de muchas menos flechas de las que cabría esperar. Algo raro está pasando.

Estripacharcos, por su parte, intenta un asalto frontal, ha hecho bien sus cálculos y, aunque sopesa alguna baja propia sabe que se compensará con creces y a Nurgle le importa mas el oro que una mosca mas o una mosca menos.

Los orcos, sin embargo, no saben contar muy bien. Se ponen en una posición precaria pero preparada para una buena carga posterior. Los arqueros intentan tomar posiciones elevadas, pero hoy no es su día, el que no tiene un tirón en el muslo, se pasó anoche con el estofado de garrapato.

Aquí podemos observar en la zona superior izquierda de la imagen como un goblin soprende a su compañero cogiendo un pedrusco mas grande que la cabeza de su primo e intentándolo guardar en su bolsillo ¡Justo mientras están bajo asedio!
Tal fue el cabreo que se enzaron en una sucesión de manotazos a la cara mientras el resto intentaba mantener la compostura.

Si hacemos un poco de zoom, podemos ver la cara de decepción de Buenchapuza que acaba de ver que este triste espectáculo ha sucedido mientras los restos de la cena de anoche (el garrapato sin media pata) acaba de ser descuartizado por muchos, muchos brazos que no consigue averiguar de cuál de los enemigos salían.
Intentando poner las cosas un poco en orden, manda al otro garrapato saltar el muro y comerse lo que vea allí detrás y cargar él contra esa mala bestia que le ha dejado sin el aperitivo de media mañana.

El garrapato va a parar donde Follaperros lo terminará despachando poco después.

Mientras, en el otro flanco, el lider orco intenta menguar el número de enemigos y Maeztro Aztilla no consigue recordar el hechizo adecuado para el momento, por lo que lo mas que consigue es embarrizar mas el suelo e impedir la ayuda de los arqueros.

La feria por su parte sabe muy bien cómo debe plantear sus siguientes movimientos, sus mutantes no dejan títere con cabeza, las brillantes armaduras orcas no tienen mucho que hacer contra tanto ataquey ceden, dejando caer a su líder en el barrizal.

Con Buenchapuza y Zurzag caídos, la moral por los suelos y algún que otro arquero sospechando de su compañero, a los orcos no les queda otra opción que coger a los insconscientes y tirarlos colina abajo, con la esperanza de que sobrevivan para una nueva batalla.


Las moscas dormirán hoy un poco mas ricas.