Informe de batalla: Turno 2 “Y los muertos se alzarán”

Sábado 24/2/2018 GtNorte

Turno 2

Escenario: A la búsqueda de piedra bruja (nº3)

Tipo: 1vs1

Contendientes: Fran (Muerte Eterna-No muertos) y Alex (Rufianes de Heinrich-Mercenarios de Reikland)

Victoria: Muerte Eterna (No muertos)

Crónica por Alex.

La luz mortecina de Morrslieb brillaba aquella noche de manera extraña y proyectaba sobre las ruinas de Mordheim espeluznantes siluetas. Heinrich y sus hombres habían pasado el día entero buscando fragmentos del prodigioso mineral en vano y cuando el crepúsculo cubrió con su oscuro manto la Ciudad de los Condenados llegó el momento de volver al campamento.

Cuando los hoscos mercenarios de Reikland atravesaron uno de los barrios en ruinas  se detuvieron en seco, maravillados. Por todos lados se podían divisar montones de piedra bruja emitiendo el característico brillo de color verde.

Heinrich no podía creerlo, ¿cómo demonios era posible que ese miserable barrio, otrora rico y populoso, cubierto de escombros albergara tal cantidad de piedra bruja?. Consultó el rudimentario mapa que le habían malvendido varias veces. La disposición de los edificios en nada se parecía al croquis dibujado en el pergamino y, tras pensarlo unos segundos, dio las ´órdenes que sus muchachos aguardaban con impaciencia.

“Separaós en grupos y registrar la zona. Hacer acopio de toda la cantidad de piedra bruja que podáis”-ordenó el capitán mientras observaba detenidamente los rostros de sus mercenarios. Los hombres parecían inquietos y estaban agotados.

Heinrich mismo notó que su corazón latía salvajemente y, haciendo acopio de la disciplina y el autocontrol que más de diez años de servicio en el ejército del Conde de Reikland le habían otorgado sentenció:

“Después volveremos al campamento muchachos”.

Antes de que los hombres de Reikland se internaran en las ruinas del sector Helmut Zwëihander se acercó al capitán mientras murmuraba palabras incomprensibles.

-“No me gusta este sitio Heinrich”-comentó en voz baja el veterano guerrero “Siento como si algo nos observara. Tú… tú también puedes sentirlo, ¿no es así?”.

-“Haz tu trabajo Helmut y pronto estaremos en el campamento”-contestó de forma tajante el líder de los Rufianes.

Helmut regresó junto a Sigmund maldiciendo en voz baja. Fritz y Sebastian registrarían el flanco izquierdo mientras Karl el Viejo y “Puntería” Tim harían un barrido por las pasarelas de los edificios en ruinas del centro. En el flanco derecho  Heinrich y el patrón de los Rufianes, el hechicero Tadeusz Topka, avanzarían acompañados por dos secuaces incorporados recientemente a la banda.

mordheim foto 1

Por desgracia para los reiklandeses, éstos no se encontraba sólos ni mucho menos pues una hueste de No Muertos dirigidos por el infame vampiro Lestat también habían procedido a explorarla zona y recoger los fragmentos de la piedra bruja.

(Nota aclaratoria: Las miniaturas de la Milicia Imperial son tres Desechos y las dríades son Necrófagos)

Lestat, oliendo la sangre humana, se pasó la lengua por sus labios y avanzó hacia los hombres de Heinrich como el león que avanza hacia su presa mientras que Lich, el nigromante, ordenó a sus podridos y deformes sirvientes avanzar por el centro.

Karl el Viejo, que pese a su edad alcanzó de un salto y escaló la medio podrida pasarela, cogió un fragmento de piedra bruja. Desde su privilegiada posición contempló la tambaleante hueste de muertos que se acercaba lenta y silenciosamente hacia las posiciones de Sigmund y Helmut Zweihander y alertó a los Rufianes con un sonoro grito: ¡¡MUERTOS VIVIENTEEEES!!

 

Justo en el momento en que Karl lanzaba la voz de alerta Sebastian y el capitán Heinrich recogieron también sendos pedazos del mágico mineral.

 

 

Tras el grito de alerta todos los hombres de Heinrich tomaron posiciones defensivas a la espera de abrir fuego contra los No Muertos.

Sigmund disparó con su arco hacia la silueta de un enorme lobo espectral que se proyectaba a la lo lejos pero su flecha se perdió en la oscuridad sin dar a su objetivo

“Puntería” Tim colocó un virote en su ballesta y apuntó a uno de los necrófagos que se afanaba por extraer un fragmento de piedra bruja de la pared  de un piso en ruinas del edificio de enfrente. La precisión del ballestero honró a su apodo y la desagradable criatura retrocedió entre alaridos de dolor mientras se llevaba la mano a la flor de muerte que había crecido de forma instantánea en su hombro. El necrófago tropezó y cayó por el borde del piso hacia el suelo pero aunque la altura era importante el grimoso ser solo sufrió una pequeña contusión y además su garra se cerraba de manera ansiosa sobre el preciado premio luminiscente.

(“Puntería” Tim dispara su ballesta contra un necrófago solitario)

(el necrófago queda tendido en el suelo tras sufrir una aparatosa caída)

Lestat se lanzó a la carga contra el hechicero Tadeusz. Podía sentir su poderosa magia y por ello era menester acabar con la vida del miserable antes de que pudiera utilizar su hechicería. Por ello una de sus “mascotas” se abalanzó también contra el mago pero uno de los secuaces de Heinrich, imbuido de coraje,  interceptó la carga valientemente. El lobo atacó furiosamente con sus garras y colmillos pero falló sus ataques y su contrincante paró un zarpazo destinado a cercenar su garganta. El hombre tampoco pudo acabar con el cadáver reanimado del lobo.

Más diestro estuvo Lestat el Vampiro que con un movimiento casi imperceptible para la visión humana, hundió su estoque en el vientre del hechicero. Tadeusz Topka no tuvo ninguna oportunidad.

Heinrich debió pensar que si el mago y además su patrón moría, él y los Rufianes se quedarían sin trabajo así que se lanzó a la carga contra el vampiro confiando en su habilidad de espadachín y, por qué no decirlo también en su armadura pesada y su escudo. El capitán mercenario lanzó una lluvia de golpes y estocadas que fueron esquivadas con sorprendente velocidad por el vampiro que soltó una carcajada que heló la sangre del veterano guerrero. De hecho tal era la rapidez del nosferatu que uno de los secuaces de Heinrich intentó atacar por la espalda al no muerto pero su estocada fue esquivada en el último momento. El sirviente de la noche frunció el ceño  y de un rápido movimiento de muñeca con su estoque le hizo un profundo corte en el rostro a Heinrich von Konrad que cayó al suelo inconsciente.

Las cosas no marchaban bien tampoco en la zona centro. Fritz fue acorralado por un zombie y un necrófago  y tras los golpes recibidos cayó al suelo sin conocimiento. Sebastian, también atacado por un zombie y un necrófago, perdió los nervios y bajó la guardia, circunstancia que aprovecharon los no muertos para derribarle.

Sólo Sigmund y Helmut aguantaban la posición y,  gracias a la enorme pericia de Helmut un lobo espectral que intentó atacar al secuaz arquero quedó ensartado por el enorme mandoble de Zweihander.

Pero poco se pudo hacer. Finalmente el pánico cundió entre los Rufianes y huyeron para salvar sus vidas.

 

Cuando ya no quede sitio en el infierno, los muertos… caminarán por la Tierra